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  • Anna Belluncci

“El cerebro es el principal órgano sexual”✨🧠


La mayoría de las personas cometen el error de considerar que su sexualidad radica exclusivamente en sus genitales y en las zonas erógenas "tradicionales", como senos o labios. Sin embargo, el organo sexual más poderoso del cuerpo humano es el cerebro, cuyo papel es fundamental en la actividad sexual. En primer lugar, el deseo sexual se origina en el hipotálamo y también es el encargado de liberar la dopamina causante del placer orgásmico. 

El cerebro es además el órgano encargado del aprendizaje y podemos enseñarle prácticamente cualquier cosa, por ejemplo, que cada parte del nuestro cuerpo puede ser una zona erógena, para ello el cerebro debe interpretar la estimulación de esa zona como excitante. Enseñar al cerebro nuevas formas de excitarse o de sentir placer puede mejorar en gran medida nuestra vida sexual.

Otra forma de comprobar el poder erótico del cerebro es a través del habla, cuando decimos cosas "sucias" (lo que conocemos como dirty talk) durante nuestras relaciones sexuales, incrementa el placer y la excitación. Esta práctica estimula todas las zonas del cerebro y puede llegar a fortalecer la conexión con nuestra pareja creando una relación de complicidad.

Lo anterior prueba la importancia de cultivar la mente como una zona erógena, rompamos el tabú de que el sexo es un acto meramente físico.

El sexo y la memoria Distintas investigaciones han revelado que las relaciones sexuales ayudan a que los hombres mayores que son sexualmente activos tengan mayores niveles de función cognitiva y menor pérdida de memoria. En el caso de las mujeres, el hecho de que mantengan una actividad sexual habitual parece ayudarles a sostener mejor el recuerdo de la memoria. La ciencia atribuye este beneficio a la acción de hormonas como la testosterona y la oxitocina, que están relacionadas con las relaciones sexuales. El órgano erótico por excelencia, nuestro cerebro Todo lo que vemos, todo lo que sentimos, lo que pensamos, soñamos o hacemos pasa por nuestro cerebro. De forma más o menos consciente, este órgano nervioso alojado en el interior de nuestro cráneo, que ocupa poco más de un litro, se ocupa de todo lo que nos concierne y nos define a la postre como humanos. El cerebro es un órgano poderoso. Nos permite ser conscientes de nosotros mismos, de nuestro entorno y, lo que no deja de ser sorprendente, nos permite el lenguaje, la lógica y la imaginación. En este complejo tejido neuronal se conforma todo el mundo en el que vivimos y con el que actuamos. También se ocupa, cómo no, del sexo. Como es natural, tanto en una relación sexual ocasional como en otra surgida en el seno de una larga relación de pareja, tenemos tendencia a fijar nuestra atención en nuestros órganos sexuales, y en los de nuestra pareja. El coito, más allá de algo puramente fisiológico Corremos el riesgo de convertir el coito en algo puramente fisiológico, mecánico, consistente en la excitación mutua de esos órganos hasta alcanzar un orgasmo. Por supuesto, todo habrá pasado por nuestro cerebro, que habrá dado las órdenes pertinentes a los músculos de nuestro cuerpo, habrá activado tales o cuales mecanismos nerviosos y hormonales y habrá gestionado una serie de actos reflejos a través del sistema nervioso. Potenciar el erotismo Pero si nos quedamos en esto, en un acto en el que apenas interviene nuestra capacidad de pensar, imaginar o sentir, nos habremos perdido la parte más importante de esta relación, la más placentera y emocionante, la que tiene que ver con el erotismo. Una práctica saludable y placentera del sexo va más allá de una o varias posturas más o menos cómodas, no se reduce a los genitales. Los miembros de la pareja tienen numerosos mecanismos para incitarse a una actividad sexual, para seducirse, gustarse, provocarse, simplemente para jugar. Caricias, besos, abrazos, pero también palabras, gestos o insinuaciones incitan el deseo de ambos y son el preámbulo de un sexo más completo y emocionante. Es ahora cuando el órgano pensante que es nuestro cerebro se descubrirá como el órgano sexual más poderoso de nuestro cuerpo. A través de la recreación, la imaginación y el lenguaje, incitaremos al otro miembro de la pareja, pero también nos incitaremos a nosotros mismos y nuestra disposición a dar y buscar placer será máxima. Factores ligados al erotismo Lo erótico depende de muchos factores: la personalidad, la educación o los gustos y preferencias de cada uno. Aquello que excita a uno puede resultar indiferente al otro, pero la búsqueda es compartida y los descubrimientos que se hagan durante la misma, también. Compartir esta búsqueda y participar en el juego nos permite conocer tanto nuestro cuerpo como el cuerpo de quien compartimos esos momentos tan especiales. Nuestra mente se centrará en aquellos estímulos que provocan o anuncian placer y se recreará en ellos. La persona que comparte esta curiosidad con nosotros también querrá participar en la búsqueda y entre ambos se iniciará una relación erótica que puede llegar a ser extremadamente satisfactoria. El lenguaje erótico es muy amplio. Todos nuestros sentidos participan de esas sensaciones y estímulos, pero también el lenguaje, un lenguaje que emplea la palabra, pero que va mucho más allá. Una mirada, un gesto, una seña, manifestaciones del cariño, del deseo, de la confianza en la otra persona… Todo ello refuerza la simple sensación física o sensorial y la lleva a un nivel más alto y placentero, enriquece la experiencia compartida y la hace más deseable. Nuestro cuerpo es como una orquesta y nuestro cerebro, su director, que hará sonar la música que más nos guste compartir. Annita Belluncci xx✨🧠👁💕🦄 Soy adorable amo mi intelecto en mi cerebro Most people make the mistake of considering that their sexuality lies exclusively in their genitals and in "traditional" erogenous zones, such as breasts or lips. However, the most powerful sexual organ in the human body is the brain, whose role is fundamental in sexual activity. In the first place, sexual desire originates in the hypothalamus and is also responsible for releasing the dopamine that causes orgasmic pleasure. The brain is also the organ in charge of learning and we can teach it practically anything, for example, that each part of our body can be an erogenous zone, for this the brain must interpret the stimulation of that area as exciting. Teaching the brain new ways to get aroused or to feel pleasure can greatly improve our sex lives. Another way to check the erotic power of the brain is through speech, when we say "dirty" things (what we know as dirty talk) during our sexual relations, it increases pleasure and arousal. This practice stimulates all areas of the brain and can strengthen the connection with our partner by creating a complicity relationship. The above proves the importance of cultivating the mind as an erogenous zone, let's break the taboo that sex is a merely physical act. Sex and memory Research has shown that sexual intercourse helps older men who are sexually active have higher levels of cognitive function and less memory loss. In the case of women, the fact that they maintain a habitual sexual activity seems to help them to better hold the memory of memory. Science attributes this benefit to the action of hormones such as testosterone and oxytocin, which are related to sexual intercourse. The erotic organ par excellence, our brain Everything we see, everything we feel, what we think, dream or do passes through our brain. More or less consciously, this nervous organ housed inside our skull, which occupies little more than a liter, takes care of everything that concerns us and ultimately defines us as human. The brain is a powerful organ. It allows us to be aware of ourselves, our environment and, which is still surprising, it allows us language, logic and imagination. In this complex neural tissue the whole world in which we live and with which we act is made up. It also deals, of course, with sex. Naturally, both in an occasional sexual relationship and in another that arises within a long relationship, we tend to focus our attention on our sexual organs, and those of our partner. Intercourse, beyond something purely physiological We run the risk of turning intercourse into something purely physiological, mechanical, consisting of the mutual arousal of these organs until reaching an orgasm. Of course, everything will have passed through our brain, which will have given the pertinent orders to the muscles of our body, will have activated such and such nervous and hormonal mechanisms and will have managed a series of reflex acts through the nervous system. Enhance eroticism But if we stay in this, in an act in which our ability to think, imagine or feel hardly intervenes, we will have missed the most important part of this relationship, the most pleasant and exciting, which has to do with eroticism. A healthy and pleasant practice of sex goes beyond one or more more or less comfortable positions, it is not limited to the genitals. The members of the couple have numerous mechanisms to incite each other to a sexual activity, to seduce, like, provoke, simply to play. Caresses, kisses, hugs, but also words, gestures or insinuations incite the desire of both and are the preamble to a more complete and exciting sex. It is now that the thinking organ that is our brain will be discovered as the most powerful sexual organ in our body. Through recreation, imagination and language, we will incite the other member of the couple, but we will also incite ourselves and our willingness to give and seek pleasure will be maximum. Factors linked to eroticism The erotic depends on many factors: the personality, the education or the tastes and preferences of each one. What excites one may be indifferent to the other, but the search is shared and the discoveries made during it, too. Sharing this search and participating in the game allows us to know both our body and the body of whom we share those special moments. Our mind will focus on those stimuli that cause or announce pleasure and will recreate them. The person who shares this curiosity with us will also want to participate in the search and an erotic relationship will begin between the two that can be extremely satisfying. Erotic language is very broad. All our senses participate in these sensations and stimuli, but also language, a language that uses the word, but that goes much further. A look, a gesture, a sign, manifestations of affection, desire, trust in the other person ... All this reinforces the simple physical or sensory sensation and takes it to a higher and more pleasant level, enriches the shared experience and the makes it more desirable. Our body is like an orchestra and our brain, its conductor, who will play the music that we like to share the most. Annita Belluncci xx✨🧠👁💕🦄I am adorable I love my intellect in my brain


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