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  • Anna Belluncci

El protocolo en el BDSM👄


Gret de Lou, practicante de BDSM, nos cuenta en qué consiste y para qué sirve establecer un protocolo aceptado en este tipo de relaciones consensuadas.

Como os he contado en artículos anteriores, el BDSM se rige con una premisa fundamental: que sea «sensato, seguro y consensuado».  Hoy hablaremos del «protocolo» que se establece entre las partes y todo lo que prima en el mismo, desde la armonía del juego, la comunicación, la buena convivencia hasta el disfrute de sus practicantes.

El BDSM es considerado una subcultura y para quienes lo practican es un estilo de vida que llega implicar una relación incluso 24 horas/7 días.  Dentro de él también existen ceremonias equivalentes a los compromisos de pareja, bodas y eventos representados simbólicamente (como por ejemplo el cambio de collar, entre otros).  Este protocolo establecido entre las partes da lugar a una guía de normas cuyo objetivo es el de dar lugar a una mejor convivencia, una buena armonía y un mantenimiento del respeto mutuo.

Cuándo se debe practicar el protocolo? Muchos consideran que el protocolo se aplica únicamente cuando se asiste a ceremonias, congregaciones o actividades que implique un mayor número de participantes en el BDSM.  Sin embargo, en la relación Amo/a – sumiso/a ciertas pautas y reglas incluidas en su «contrato» inicial se aplican ya desde el inicio de la relación.  Si bien las normas se adaptan a cada relación de forma particular, cuando se acude a algún evento en donde se reúnen otros practicantes de la comunidad BDSM (fiestas o lugares de desarrollo de este tipo de prácticas) es importante conocer las normas comunes que rigen para todos.

No debemos confundir el protocolo con el contrato que un Dominante/a y su sumiso/a han acordado sobre cómo comportarse en público o en privado y en el que ellos definen su propio protocolo (que no tiene por qué ser fijo, sino que irá evolucionando conforme avance la relación).

Pero ¿por qué hay un protocolo? 

Al practicar el BDSM se entra en un trance alterado de conciencia que conduce a una variación emocional activando las áreas cerebrales primarias.  Debemos tener en cuenta que dicha práctica es de carácter asimétrico: una persona ejerce el poder y autoridad y la otra obedece. Quien domina inmoviliza a su sumiso/a que queda paralizado físicamente, siguiendo órdenes, con su Dominante/a infringiéndole dolor y/o humillación.  El sumiso/a experimenta un sinfín de sensaciones y vive al mismo tiempo el efecto de las mismas: una experiencia mental muy elevada, motivada por las endorfinas segregadas para mitigar el dolor que se convirten en placer y que llevan a la persona a un estado en el que su comunicación deja de venir desde el área de su cerebro racional.

El protocolo tiene una función muy importante en el control mental y los reflejos condicionados, ya que durante esta práctica la mente actúa en automático, entrando en un nivel alterado de conciencia y segregando endorfinas y adrenalina, por ejemplo con el solo hecho de colocar el collar al sumiso/a (parte fundamental del protocolo) o al dar una afirmación para iniciar la sesión con un «Sí, Señor».

Protocolo verbal y físico

El protocolo se basa en señales, posturas y acciones verbales que conllevan un nivel elevado de comunicación que dirige y condiciona al cerebro.  Éste pone en marcha diversas funciones que ayudan al sumiso/a a entrar en ese mundo de placer por la entrega a su Amo/a y le sirven a éste para adentrarse y centrarse, mediante las órdenes, acciones y respuestas de su sumiso/a, en su rol ayudándole a poner todos sus sentidos en alerta para la sesión. Al llevar a cabo un protocolo y al realizar las prácticas bajo un contrato, se garantiza que dichos dogmas apelen a las características de «seguro, sensato y consensuado».  El contrato y el protocolo no solo garantizan el «riesgo» asumido y consensuado para esta práctica sexual, ya sea en cualquier espacio público o privado, sino que también aseguran todas las formas de comunicación y mecanismos de seguridad, es decir, los límites infranqueables que se han pactado previamente en dicha relación. El protocolo describe qué se espera de un Dominante/a y qué se espera de un sumiso/a y puede variar dependiendo de una comunidad u otra o, incluso, de las distintas regiones.  Sin embargo, hay protocolos que son generales y básicos para salvaguardar los valores y el respeto cuando hay muchos participantes en el juego. El protocolo en su forma verbal se refiere a la forma del tratamiento y en cómo se dirige un Amo/a a su sumiso/a, o viceversa.  Es costumbre en la comunidad de BDSM que los sumisos/as traten a su Amo/a de Señor/a, de Ud., con respeto.  Los Dominantes/as en cambio tutean a los sumisos/as pero siempre tratándoles también con un profundo respeto.  Así mismo, al asistir a un evento social de BDSM, la o el sumiso se dirige a otros Amos/as con el tratamiento de “ Señor/a “ pero nunca les llamará Amo/a, ya que  Amo/a solamente es el propio. Durante la sesión, cualquier pregunta se suele responder incluyendo la palabra del título que se le confiere al Amo/a, así como «Sí, mi Amo”, o «No, mi Señor». En el mundo del BDSM existe la dominación y sumisión, D/s, utilizando para su escritura Dominante en mayúscula y sumiso/a en minúscula.  Amo/a son solo quienes tienen un sumiso/a a su cargo.  Alguien puede ser que ejerza siempre el rol dominante, pero un Dom no siempre será un Amo/a y un Amo/a solamente lo será para su propio/a sumiso/a. El protocolo físico consiste en la postura y actitud que representan a ambos roles. Seguramente si pensáis en un sumiso/a le visualizáis de rodillas frente a su Amo/a (posición que, cabe mencionar, no debe adoptarse por tiempos prolongados ya que puede ser dañina para la fisiología, y siempre que se haga deberá hacerse con un cojín bajo las rodillas).  Al inicio de la sesión, en determinados momentos, el sumiso/a debe permanecer serio/a, cabizbajo/a y no mirar a los ojos a su Amo/a.  El hecho de agachar la mirada y no mirar a los ojos a su Amo/a se debe al elevado poder de comunicación que tiene la mirada y es que las parejas que llevan practicando mucho tiempo este tipo de relación poseen precisamente una herramienta muy valiosa al poder mirarse a los ojos durante las sesiones.

Otro símbolo de sumisión viene dado por la posición de las manos, generalmente apoyadas sobre las piernas con las palmas hacia arriba en señal de ofrenda, estando de pie expuestas y relajadas a lo largo del cuerpo o cruzadas por atrás.  Todas estas posiciones sobre todo son utilizadas en privado antes de iniciar una sesión, simbolizando la ofrenda del comienzo del sumiso/a a su Amo/a.  Es también  la forma en la que se espera al Amo/a para dar inicio a la sesión mientras éste se prepara.

Protocolo de la vestimenta

Al Amo/a lo veremos siempre vestido de cuero y/o vinilo .Al Amo/a siempre lo vemos imponente, vestido de cuero y vinilo, piernas abiertas, lo mismo que una FemDom (dominante femenina ), y empuñando algún instrumento en la mano como una fusta o látigo.  También con su sum a los pies besando su mano en sentido de devoción.  En cuanto a la vestimenta del sumiso/a éste estará desnudo/a o con lo que su Amo/a decida que lleve, eso sí portando siempre su collar o incluso alguna máscara que su Amo/a le haya impuesto ya que, como hemos mencionado, cada pareja va a introducir las adaptaciones que mejor le parezcan a su protocolo.

Los Dominantes hombre ante todo son unos caballeros.  De hecho la entrega de quienes quieren desarrollar el rol de sumiso/a viene en gran medida por el poder que el Dom ejerce con su postura y actitud: dominio, control y capacidad de brindar seguridad y respeto durante el juego. En el caso de las Dóminas es algo distinto, generalmente las observamos con tacones y con un pie sobre el sumiso/a, aunque también vestidas en cuero o vinilo (fetichismo que excita a su sumiso/a). ¡Como véis el protocolo conlleva simbolismos muy importantes en este juego! En mi próximo post os hablaré del contrato Annita Belluncci xx 👄 Gret de Lou, a BDSM practitioner, tells us what it is and what it is for to establish an accepted protocol in this type of consensual relationship. As I have told you in previous articles, BDSM is governed by a fundamental premise: that it is "sensible, safe and consensual." Today we will talk about the "protocol" that is established between the parties and everything that prevails in it, from the harmony of the game, communication, good coexistence to the enjoyment of its practitioners. BDSM is considered a subculture and for those who practice it it is a lifestyle that even involves a relationship 24 hours / 7 days. Within it there are also ceremonies equivalent to couple commitments, weddings and symbolically represented events (such as changing the necklace, among others). This protocol established between the parties gives rise to a guide of rules whose objective is to give rise to a better coexistence, good harmony and maintenance of mutual respect. When should the protocol be practiced? Many consider that the protocol applies only when attending ceremonies, congregations or activities that involve a greater number of participants in BDSM. However, in the Master / Submissive relationship, certain guidelines and rules included in your initial "contract" apply from the beginning of the relationship. Although the rules are adapted to each relationship in a particular way, when you go to an event where other practitioners of the BDSM community gather (parties or places of development of this type of practices) it is important to know the common rules that govern everyone. We must not confuse the protocol with the contract that a Dominant and his / her submissive have agreed to on how to behave in public or private and in which they define their own protocol (which does not have to be fixed, but will evolve as advance the relationship). But why is there a protocol? When practicing BDSM one enters an altered trance of consciousness that leads to an emotional variation activating the primary brain areas. We must bear in mind that this practice is asymmetric in nature: one person exercises power and authority and the other obeys. Whoever dominates immobilizes his / her submissive who is physically paralyzed, following orders, with his / her Dominant inflicting pain and / or humiliation. The submissive experiences endless sensations and experiences the effect of them at the same time: a very high mental experience, motivated by the endorphins secreted to mitigate pain that turn into pleasure and that lead the person to a state of the one that your communication stops coming from your rational brain area. The protocol has a very important function in mental control and conditioned reflexes, since during this practice the mind acts automatically, entering an altered level of consciousness and secreting endorphins and adrenaline, for example by simply placing the necklace to the submissive (essential part of the protocol) or by giving an affirmation to start the session with a "Yes, Sir." The protocol is based on verbal signals, postures and actions that involve a high level of communication that directs and conditions the brain. This sets up various functions that help the submissive to enter that world of pleasure by surrendering to his / her Master and they serve him / her to enter and focus, through the orders, actions and responses of his / her submissive, in his / her role helping you put all your senses on alert for the session. When carrying out a protocol and when carrying out practices under a contract, it is guaranteed that these dogmas appeal to the characteristics of "safe, sensible and consensual". The contract and the protocol not only guarantee the assumed and consensual "risk" for this sexual practice, whether in any public or private space, but also ensure all forms of communication and security mechanisms, that is, the insurmountable limits that have been previously agreed upon in said relationship. The protocol describes what is expected of a Dominant and what is expected of a Submissive and can vary depending on one community or another or even on different regions. However, there are protocols that are general and basic to safeguard values ​​and respect when there are many participants in the game. The protocol in its verbal form refers to the form of treatment and how a Master addresses his / her submissive, or vice versa. It is customary in the BDSM community for submissives to treat their Master of Lord, you, with respect. Dominants, on the other hand, respect the submissive, but always treating them with deep respect. Likewise, when attending a BDSM social event, the submissive addresses other Masters with the treatment of "Sir" but will never call them Master, since Master is only his / her own. During the session, any question is usually answered by including the title word given to the Master, such as "Yes, my Master" or "No, my Lord." In the world of BDSM there is domination and submission, D / s, using Dominant in uppercase and submissive in lowercase for their writing. Master / a are only those who have a submissive in charge. Someone may always play the dominant role, but a Dom will not always be a Master and a Master will only be for his / her own submissive. The physical protocol consists of the posture and attitude that represent both roles. Surely if you think of a submissive you visualize him on his knees in front of his Master (position that, it should be mentioned, should not be adopted for long periods of time as it can be harmful to the physiology, and whenever it is done it should be done with a cushion under the knees). At the beginning of the session, at certain times, the submissive must remain serious, crestfallen and not look his Master in the eye. The fact of lowering your gaze and not looking your Master in the eye is due to the high communication power that the gaze has and is that couples who have been practicing this type of relationship for a long time have precisely a very valuable tool to power look into each other's eyes during sessions. Another symbol of submission is given by the position of the hands, generally resting on the legs with the palms up as a sign of offering, standing exposed and relaxed along the body or crossed behind. All these positions are mostly used in private before starting a session, symbolizing the offering of the beginning of the submissive / a to his / her Master. It is also the way in which the Master is expected to start the session while he / she prepares. Dress protocol We will always see the Master dressed in leather and / or vinyl. We always see the Master as imposing, dressed in leather and vinyl, legs spread, the same as a FemDom (female dominant), and holding an instrument in his hand like a whip or a whip. Also with his sum at the feet kissing his hand in a sense of devotion. As for the submissive's clothing, he / she will be naked or with what his / her Master decides to wear, that is, always wearing his / her collar or even a mask that his / her Master has imposed on him / her since, as we have mentioned, Each pair will introduce the adaptations that seem best to their protocol. Dominant men are first of all gentlemen. In fact, the dedication of those who want to develop the submissive role comes largely from the power that the Dom exercises with his posture and attitude: dominance, control and the ability to provide security and respect during the game. In the case of the Dominants, it is something different, we generally observe them with heels and with one foot on the submissive, although they are also dressed in leather or vinyl (fetishism that excites the submissive). As you can see, the protocol carries very important symbols in this game!

In my next post I will tell you about the contract Annita Belluncci xx 👄

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