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  • Anna Belluncci

llenarse de coraje de cambiar los paradigmas


Hola mis caballeros guapos hoy comparto un resumen de pequeñas reflexiones que nos ayudan en estos tiempos Si nuestro compromiso con nuestros proyectos, nuestra gente y nuestra vida no es de diez, deberíamos reflexionar sobre ello. Si hacemos algo, hagámoslo y, si no lo queremos hacer, no lo hagamos. Si nos embarcamos en un proyecto, demos lo máximo de nosotros mismos y no nos permitamos estar en el presente sin estar.

Esta idea de dar lo mejor en todo momento no es nada nueva. Hace miles de años, los toltecas, pueblo del sur de México, hicieron mención a esta idea en Los cuatro acuerdos:

  1. Sé impecable con tus palabras.

  2. No te tomes nada personalmente.

  3. No hagas suposiciones.

  4. Haz siempre tu máximo esfuerzo.

El texto de Los cuatro acuerdos afirma que el último compromiso, “haz siempre tu máximo esfuerzo”, es el que permitirá que los tres primeros se conviertan en hábitos.

No debemos permitir que nuestra mente se distraiga. El nivel de lo que es un compromiso diez va a variar de una persona a otra y de un momento a otro. Pero si, de entrada, el compromiso no es total, hay un problema de falta de actitud que, probablemente, conducirá a falta de resultados.

Un buen ejemplo de la actitud de compromiso total lo encontramos en la Historia: cuentan que cuando Hernán Cortes inició la conquista de México quemó las naves para impedir que sus hombres pudieran retroceder o huir y lograr una entrega absoluta de sus guerreros en la batalla. Sin barcos, solo existía una opción: luchar para ganar o morir capturados. Quemar las naves es comprometerse y apostar genuinamente por lo que uno quiere.


¿No intentará ser el mejor?

Todos podemos ser excelentes en lo que hacemos. La excelencia es un regalo que las personas inteligentes se hacen a sí mismas y para eso da igual dónde nos encontramos o lo que hagamos.

Cuando le preguntaron a Conrad Hilton cuál era la lección más importante que había aprendido en su larga carrera, el fundador de la cadena de hoteles respondió: “Acordarse de meter la cortina de la ducha dentro de la bañera”. Ser excelente es estar pendiente de los pequeños detalles de la vida. Quien no cuida lo pequeño, nunca llegará a lo grande.

Multitud de películas de mafiosos (Casino, Atraco perfecto, El padrino, Atrapado por su pasado, El Funeral…) nos ofrecen en este sentido una importante lección: el imperio suele derrumbarse como consecuencia de descuidar un pequeño detalle al que nadie ha prestado atención. La excelencia es prestar atención a los detalles.

Cuidar los pequeños detalles es vivir espiritualmente. Lo sutil se manifiesta en el detalle y en lo pequeño. No hay nada que nos impida mejorar el mensaje de nuestro contestador en este mismo momento. No hay nada que nos impida mejorar la presentación de los alimentos en los platos de nuestra casa o empezar a servir bien la mesa hoy mismo. No hay nada que nos impida mejorar algún aspecto de nuestro trabajo empezando desde este mismo día.

Esperar a que se presente la oportunidad ideal para ofrecer lo mejor de uno mismo es una trampa mortal, porque eso nos lleva a una vida de refilón y de puntillas, a una vida con sabor a comida de hospital.

Aspirar a ser el mejor implica comparación. Pero la comparación obvia algo fundamental: cada ser humano es un milagro único y, por tanto, incomparable. Lo que sí tiene sentido es ser excelente en lo que hacemos y en lo que vivimos, porque eso implica actualizar nuestro potencial y ser, cada día más, lo que somos y lo que hemos venido a ser.

Apuntarse al minimalismo como forma de vida. Compramos cosas y más cosas, e incluso cuando no queremos comprarlas nos vemos obligados, porque las que tenemos se estropean irremediablemente y cada vez en menos tiempo gracias a esa luctuosa y lamentable invención del marketing que es la obsolencia calculada. Apuntarse al minimalismo significa reducir nuestro consumo de manera radical. Acostumbrarse a poseer solamente lo realmente necesario. Lo demás, si nos resulta realmente imprescindible, lo podemos alquilar. Una de las mejores maneras de atraer el éxito en cualquier cosa que nos propongamos en la vida radica en convertirnos en minimalistas y en que conozcamos el número máximo de malabares con el que nos manejamos bien. Debemos escoger únicamente los malabares realmente importantes y eliminar el resto sin piedad. Limpiar los armarios, tirar todo lo que llevemos más de un año sin usar. Relacionarnos solo con las personas que sean especiales en nuestra vida y con las que tengamos una verdadera relación de amor y apoyo mutuo. Cada vez que queramos comprar algo, conviene que nos preguntemos si de verdad nos hace falta; a lo mejor nos damos cuenta de que no era tan necesario y de que en realidad compramos para suplir carencias emocionales. Hacer todo esto nos ayudará a concentrarnos en lo esencial, sea eso lo que sea para nosotros. “Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.” (Nelson Mandela) Annita Belluncci xx muak✨💕 Hello my handsome gentlemen, today I share a summary of small reflections that help us in these times. If our commitment to our projects, our people and our life is not ten, we should reflect on it. If we do something, let's do it, and if we don't want to do it, let's not do it. If we embark on a project, let us do our best and do not allow ourselves to be in the present without being. This idea of ​​giving your best at all times is nothing new. Thousands of years ago, the Toltecs, people of southern Mexico, made mention of this idea in The Four Agreements: Be impeccable with your words. Don't take anything personally. Don't make assumptions. Always do your best. The text of The Four Agreements states that the last commitment, "always do your best", is the one that will allow the first three to become habits. We must not allow our minds to be distracted. The level of what a ten commitment is will vary from person to person and from moment to moment. But if, from the outset, the commitment is not total, there is a problem of lack of attitude that will probably lead to lack of results. A good example of the attitude of total commitment is found in history: they say that when Hernán Cortes began the conquest of Mexico, he burned the ships to prevent their men from retreating or fleeing and achieving an absolute surrender of their warriors in battle. Without ships, there was only one option: fight to win or die captured. Burning ships is genuinely committing and betting on what you want. Won't you try to be the best? We can all be excellent at what we do. Excellence is a gift that intelligent people make for themselves and for that it does not matter where we are or what we do. When Conrad Hilton was asked what was the most important lesson he had learned in his long career, the founder of the hotel chain replied, "Remember to tuck the shower curtain into the bathtub." To be excellent is to be aware of the small details of life. Whoever does not take care of the small will never reach the big. A multitude of gangster movies (Casino, Perfect Heist, The Godfather, Trapped by His Past, The Funeral ...) offer us an important lesson in this regard: the empire usually collapses as a consequence of neglecting a small detail that no one has paid attention to. Excellence is paying attention to details. Taking care of the little details is living spiritually. The subtle is manifested in the detail and in the small. There is nothing preventing us from improving the message of our answering machine at this very moment. There is nothing to stop us from improving the presentation of food on our home plates or starting to serve the table well today. There is nothing to prevent us from improving some aspect of our work starting from this very day. Waiting for the ideal opportunity to offer the best of yourself is a death trap, because that leads us to a life of glances and on tiptoe, to a life with the flavor of hospital food. Aspiring to be the best implies comparison. But the comparison obvious something fundamental: each human being is a unique miracle and, therefore, incomparable. What does make sense is to be excellent in what we do and in what we live, because that implies updating our potential and being, more and more, what we are and what we have become. Sign up for minimalism as a way of life. We buy things and more things, and even when we do not want to buy them we are forced, because what we have is irreparably damaged and less and less time thanks to that sad and regrettable invention of marketing that is calculated obsolescence. Joining minimalism means reducing our consumption radically. Get used to possessing only what is really necessary. The rest, if it is really essential, we can rent it. One of the best ways to attract success in anything we set out to do in life is to become minimalist and to get to know the maximum number of juggling we handle well. We should only choose the really important juggling and mercilessly remove the rest. Clean the cabinets, throw away everything that has been unused for more than a year. Relate only to people who are special in our lives and with whom we have a true relationship of love and mutual support. Every time we want to buy something, we should ask ourselves if we really need it; Maybe we realize that it was not so necessary and that we actually bought to fill emotional deficiencies. Doing all of this will help us focus on the essential, whatever that is for us. “I learned that courage was not the absence of fear, but the triumph over it. The brave is not the one who does not feel fear, but the one who conquers that fear. ” (Nelson Mandela) Annita Belluncci✨💖


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