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"Tras la virtud", de Alasdair Macintyre

"Tras la virtud", de Alasdair Macintyre.




Vivimos tiempos de confusión, difícil es negarlo. Tiempos que muestran un estado de desorientación de la existencia europea, yo agregaría el mundo entero, de descomposición de su estructura profunda. Tiempos así son aquellos en los que el valor natural de las cosas se retuerce, se manipula, se esconde y camufla. El esplendor de oropel en que se afana por vivir la juventud democrática y progresista oculta una tramoya moral y política putrefacta. Las preferencias subjetivas se revisten de la máscara de juicios morales, la inteligencia se posterga y la muchedumbre se reivindica como aristocracia selecta; la monstruosidad se vende como Belleza, la ignorancia como Cultura, y los proclamados Intelectuales muestran un desconocimiento completo del uso del intelecto. Como ya Nietszche afirmaba, toda ética fuerte distingue de un modo irrenunciable entre lo alto y lo bajo, lo valioso y lo vulgar, y por ello propone modelos que encarnan virtudes y modelos que muestran los vicios que las excluyen. Homero, por ejemplo, muestra en el enfrentamiento de Odiseo y el cíclope, y en el marco de la épica, la contienda entre lo humano y lo infrahumano, entre la astucia y la fuerza invidente, entre los habitantes de la polis y las bestias que viven apartadas del trato entre iguales, entre las normas de hospitalidad y la ignorancia de todo trato civil. Alasdair Macintyre's "After Virtue". We live in turbulent times, it is hard to deny it. Times that show a state of disorientation of European existence, I would add the whole world, of decomposition of its deep structure. Such times are those in which the natural value of things is twisted, manipulated, hidden and camouflaged. The tinsel-like splendour in which democratic and progressive youth strive to live conceals a rotten moral and political shroud. Subjective preferences are clothed in the mask of moral judgements, intelligence is postponed and the mob is claimed as a select aristocracy; monstrosity is sold as Beauty, ignorance as Culture, and the proclaimed Intellectuals show a complete ignorance of the use of the intellect. As Nietszche already stated, every strong ethic distinguishes in an inalienable way between the high and the low, the valuable and the vulgar, and therefore proposes models that embody virtues and models that show the vices that exclude them. Homer, for example, shows in the confrontation between Odysseus and the Cyclops, and within the framework of the epic, the contest between the human and the subhuman, between cunning and blind strength, between the inhabitants of the polis and the beasts that live apart from the treatment of equals, between the rules of hospitality and the ignorance of all civil treatment.


Anna Belluncci.🌏🌎🌍♻️🕊

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